La noche es de los poetas, las putas y de los que mueren de amor.

viernes, 29 de marzo de 2013

Morbo P-2

Él le responde que ella manda, por lo que se baja los pantalones y libera su erección. Saca el condón del bolsillo, y lo abre con los dientes. Se lo tiende y le dice -pónmelo tú- y al ver que lo coge y acerca sus manos a su miembro le dice, -con la boca-. Ella se ríe y se agacha diciendo -primero tendré que practicar sin el condón-, y empieza a lamerle de arriba a abajo todo su miembro. Lo introduce en su boca y succiona suavemente, lo que le produce un gran gemido. Le entra toda en la boca; aunque le produce una suave arcada al llegar al final, pero a él eso le pone muchísimo. Vuelve a metersela en la boca, y sube y baja cada vez más y más rápido. Él no puede parar de gemir y ella siente que el poder está en sus manos; le encanta.
El cierra los ojos y de repente le dice -¡Para! No querrás que me corra antes de follarte, ¿verdad?-. Entonces ella coge el condón, lo pone en la punta del pene y con la boca baja hasta ponerlo todo y asegurarlo bien. Entonces él le coge las piernas y la sube encima suyo mientras la estampa contra la pared. Y de golpe, la penetra. Ella gime como nunca y el sigue con sacudidas firmes y secas. Ambos gimen sin parar. Respiran entrecortadamente, pero no paran. No quieren parar. Cada vez mas fuerte y más rápido y se hunden en un mar de gemidos, sudores y pequeños gritos de placer. El roza con sus dedos los pezones de ella. Ella le besa pasionalmente. 
De golpe para, y sale de ella. Le da la vuelta, haciendo que se apoye en la tapa del váter y mientras acaricia su clítoris vuelve a penetrarla. Ella suelta un gemido seco, pues no puede gritar demasiado, e intenta reprimirse. El se apoya en su espalda y mientras le folla, le acaricia un pezón con cada mano. Los gemidos vuelven a invadir el baño y cuando él está a punto de correrse, comienza a tocarle el clítoris fuerte de forma que ella no puede aguantar más y acaban juntos, a la vez, en un mar de placer y gritos.  

Una vez acaban, se visten otra vez y salen del baño como si nada. Tras esto, ella se dirige a su departamento a por sus libros y su preparación de la clase de ese día, y el se va a su clase con esperanza de que no le digan que llega demasiado tarde. 

Morbo P-1

La coge de la mano y en menos de 1 segundo están dentro del baño, la puerta cerrada y el pestillo puesto. La excitación por parte de los dos es considerable; teniendo en cuenta que se encuentran en los baños de su instituto donde cualquier profesor y alumno puede entrar descubrirlos. Domina el morbo.

Besa sus labios fuertemente, pasionalmente. Ella gime, le excita la situación. Le pone cachonda... Él  le coge las dos manos y las levanta por encima de sus hombros de forma que está inmovilizada. A él le pone muchísimo verla así; indefensa y toda suya. Le besa introduciendo toda su lengua dentro de su boca y empieza un juego entre dos hambrientas bocas; hambrientas de placer, de gemidos, de sexo. Él le muerde el labio y ella suelta un suave gemido de placer. Baja al cuello y comienza a darle besos suaves poco a poco... Ella mueve el cuello víctima del placer y el cosquilleo que estos le producen. Le quita la camiseta y el sujetador, de forma que sus pechos quedan expuestos a su mirada. Sus respiraciones son entrecortadas y ambos están ardiendo...sus olores son exóticos, eróticos. Él mira arriba y la ve con los ojos cerrados y la boca entreabierta. Le da un beso, largo y fuerte. Desabrocha sus pantalones y los baja, a la par que sus braguitas blancas transparentes. Está muy húmeda. Se chupa un dedo y acaricia su sexo. Sí, está muy muy húmeda y eso le excita mucho más. Introduce su dedo dentro de ella y oye como gime. Sin duda le gusta y el puede decir lo mismo. Su erección es grandiosa... Suelta sus manos, por lo que ella ya puede moverse y, mientras  introduce otro dedo en ella, juego con su pezón izquierdo. El ambiente es de lo más cálido y erótico. Sin pensarlo, ella le coge el pene y empieza a tocarla fuertemente por encima de su pantalón. Tiene un gran tamaño y eso le gusta. El sonríe excitado mientras ella sigue jugando con su miembro y a la vez gime de placer. Él está divertido, le gusta ese juego. Con su dedo pulgar comienza a formar círculos en su clítoris lo que hace que ella se incline y gima fuertemente. Él tiene el poder y sabe lo que tiene que hacer. Sin que ella espere nada, le da un fuerte pero moderado golpe con el pulgar en el clítoris a la vez que le da un pequeño azote en el culo. Ella grita y gime demasiado fuerte, por lo que él le tiene que tapar la boca. Cuando aparta su mano, ella en un susurro le dice -follame, por favor-. 


sábado, 2 de marzo de 2013

Coffe and cigarrettes P-2


¿Seguís ahí? ¿En serio? Bueno, está bien. Como iba diciendo es empieza la diversión. Realmente es interesante. Aprendes a fijarte en cada minúsculo detalle; os lo recomiendo. Y no creáis que se debe de hacer pesado, porque aunque poco a poco conozcas a cada una de las personas que pasan por ahí, cuando creas que la conoces del todo, ¡zas!, te sorprende con algo nuevo que no habías detectado. Y entonces se rompen los esquemas y tienes que seguir y seguir observando. No os digo que sea fácil, pero vale la pena. Tampoco creáis que soy ningún psicólogo, psicoanalista ni nada por el estilo. Yo no psicoanalizo a nadie, simplemente observo y aprendo de cada gesto, movimiento, color de ropa, mirada…Aprendo que cuando la chica rubia de ojos castaños, 1.50m de altura y peca en el lado izquierdo de su labio, lleva las uñas de un color rosa claro; está en la menstruación. Que cuando lo lleva color granate, está deprimida. Que cuándo viste con vestido y tacones lleva su máscara puesta, y que cuándo va a ver a un chico que realmente le gusta, cuando baja a por el pan, y mil cosas cotidianas más, no lleva maquillaje, va en unos vaqueros elegantes y una blusa no demasiado provocativa, es ella misma. Pero si observo más detalladamente, me doy cuenta de que se muerde las uñas. Si escucho su respiración, descubro que es adicta a la cocaína. Y si me fijo en su muñeca, puedo comprobar que hubo un intento de suicidio (y no lo hizo nada mal).

Aprendo que cuando ojos negros, pelo rizado y castaño, y labios finos y rectos, se viste en traje y corbata, está metido en su faceta de responsable, duro y frío sin sentimientos y ha tenido una mala noche. Que cuando va en vaqueros y sudadera, está feliz y relajado. Y que cuando viste con unos chinos color mostaza, camisa y botines marrón claro, acaba de echar un polvo. Pero cuando miro sus dedos, se que fuma “pitis de la risa”. Cuando se le levanta la sudadera, puedo ver en su costado un corte de unos 5cm aproximadamente y una quemadura que le hizo su padre cuando era un niño, proveniente de un colocón del primero. Y cuando leo sus ojos, soy consciente, de que es un acosador en potencia con desequilibrios indetectables a simple vista.