Hace un tiempo (y con un tiempo
me refiero a unos días) leí un relato escrito por una Vlogger llamada Holly Molly
del que no hablaré porque no quiero hacer Spoiler,
ni contar gratis este gran relato. Bien pues, este me hizo reflexionar y
relacionar la vida y la mentira; y esto a su vez unido con nuestra mente y la
imaginación (o como lo llamo también, ‘posibles
trastornos psicológicos’).
En fin, al grano. Mi poca
inteligencia y mi mente se pusieron a divagar hasta el punto de crear una
teoría que a mi parecer es interesante a la par de ‘consecuencias de un cigarro de la risa’ [y no se equivoque señor
lector, en ese momento iba perfectamente (aunque eso no me deja muy bien…)]. El
caso, en esta teoría mi cerebro llego a la conclusión de que la vida tiene un
50 % de posibilidades de ser una grandísima mentira; aunque no de la forma que
tu estás pensando. Comencé a pensar (como anteriormente hicieron grandes
filósofos y necio de mí por compararme con estos) en que quizá, y sólo quizá,
todo lo que nos rodea no sea real y simplemente esté en nuestro cerebro. Esto
dio lugar a dos posibles teorías, si bien relacionadas entre sí, las cuales se
apoyan en gran cantidad en la teoría de la cosa
en sí y la cosa para mí de Kant
(¿Kant? Sí, creo recordar que sí. Eso espero, si no quedaré como un imbécil),
en las que interpreto que dice que la cosa en sí es lo interpretado por medio
de la razón (que es lo mismo que la realidad, o verdad) y la cosa para mí es lo
que interpretamos mediante los sentidos (y estos nos engañan) por lo que no es
seguro que esa interpretación sea 100 % verdad (por ejemplo, vemos el cielo
azul pero nadie puede negarte que exista un especie de daltonismo que afecte
tanto a hombres como a mujeres (y no sea detectado) o que simplemente tu
cerebro lo refleja de color azul y en realidad es de otro).
Bien pues, mi teoría se basa (y
lo expongo desde mi persona, por lo tanto, mi caso) en que mi vida realmente no
existe y es todo una mentira. En realidad, estoy encerrado en una habitación de
un hospital psiquiátrico debido a que tengo una de dos: o un trastorno de
identidad asociativa por lo que mi cerebro se ha asociado a alguien y de esta
base mi imaginación ha creado mi vida; o la otra opción es que tengo un trastorno
psicológico de algún tipo (no soy psicólogo ni nada por el estilo por lo que no
tengo ni idea de nombres de trastornos) que ha hecho que mi cerebro por medio
de la imaginación desarrolle lo que es mi actual vida y yo no sea consciente de
ello, por lo que mi vida no es real así que no existe pues realmente como he
dicho antes, estoy en la habitación del hospital psiquiátrico atado y sin
enterarme de absolutamente nada de lo que pasa a mi alrededor pues mi cerebro
está ocupado en crear esta vida que no es real, que es una mentira. Es más, si
así fuese, este texto no existiría; las palabras que estoy escribiendo serían
pura ficción; mi blog sería producto de mi imaginación (que irónicamente se
compone de mi imaginación) y por lo consecuente tú, que estás leyendo esto, no
existes. O si. Yo puede que ni te conozca por lo que ¿Cómo es posible que mi
cerebro imagine incluso gente que no conozco? Aunque también es verdad que
cuando soñamos aparece gente desconocida completamente y, a veces, da la
casualidad de que nos encontramos por la calle a esa misma persona que la noche
anterior nuestro cerebro creó para introducirla en nuestro sueño. ¿Y si ya conociésemos
a esa persona, pero en otra dimensión u otra vida y por eso nuestro cerebro
puede “recordarla” en sueños o que simplemente veamos una persona por la calle
totalmente desconocida y tengamos la sensación de que la conocemos? Quizá haya
otra dimensión, un mundo paralelo. Como cuando te miras al espejo: aparecer
reflejado pero de forma invertida, por lo que lo que hay “detrás” del espejo
quizá sea otra dimensión en la que existe un llamémoslo doble tuyo y de todo el
mundo, pero este sea el extremo contrario a lo que tu eres en esta dimensión. Que
sea tu “yo” pero invertido. Interesante ¿no creen?





