Días de lluvia en que abro los
ojos y te veo ahí, a mi lado. Perfecta como tú eres. Durmiendo con una leve
sonrisa en el rostro. Respirando dulcemente, sin preocupaciones. Y yo me
pregunto que estarás soñando, y si será conmigo…
Días de lluvia en los que te
despierto a besos, y me regalas una de tus preciosas sonrisas que tanto me
gustan. En los que nos abrazamos aún en la cama y practicamos el sexo sin
pudores, pero con amor.
Días de lluvia en los que
desayunamos café mientras nos miramos a los ojos, diciéndonos todo pero sin
palabras. En los que jugamos como niños pequeños, corriendo por todo el piso. Riendo.
Disfrutando. Amando. En los que te cojo en brazos, te tiro en la cama y te hago
cosquillas sin parar. Y pasamos toda la mañana en esta, viendo tu película
favorita; Pearl Harbor.
Días de lluvia en los que te hago
esa ensalada de pollo que tanto te gusta y de tan buen humor te pone. Y lo
acompañamos con un buen vino. Delicioso. Exquisito. Y tras esto, nos quedamos
en el sofá abrazados, mirando las gotas que caen por la ventana cuál recién
nacido llorando.
Días de lluvia en que volvemos a
la cama, y nos volvemos a amar. En los que pasamos la tarde viendo Harry Potter, abrazados y besándonos. En
los que jugamos en la cama cuál niños adultos.
Días de lluvia en los que salimos
al jardín, y nos ponemos bajo la lluvia. Y corremos, saltamos, gritamos, reímos…Y
no besamos, nos abrazamos y volvemos a gritar y a reír.
En los que no necesitamos
paraguas. Y nos duchamos con agua ardiendo, juntos, inseparables. Y nos
seguimos amando.
Días de lluvia en los que pedimos
italiano para cenar. Y provocamos la escena “espaguetis” de La dama y el vagabundo, para después
estallar a carcajadas y besos. En los que nos acostamos en la cama y nos
dormimos abrazados.
Días de lluvia en lo que abro los
ojos, y todo ha sido un sueño.

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