La noche es de los poetas, las putas y de los que mueren de amor.

domingo, 13 de enero de 2013

Shock P-1



Lofu, escribe cuando Silvia se despide de él y este le dice que la quiere. Ella es única. Tan solo quedan horas para su cumpleaños. Dieciséis años. Ya es toda una mujer. La nota nerviosa, emocionada, excitada. Al fin será su cumpleaños y está claro que no puede esperar.

Sergio está frente a su ordenador apagado, con música en el iPod y pensando en ella. Recuerda las finas curvas de sus labios, esa sonrisa que le hipnotiza, esa nariz chiquitita, esos ojos azul platino que le vuelven loco…
Poco a poco va recordando a Silvia como si estuviera frente a él. La mira con una sonrisa de tonto mientras ella ríe y salta emocionada, pues quedan horas para su cumpleaños.

Silvia le coge de un brazo. Quiere que se levante pero no lo hace y se acerca hasta que se rozan sus labios. Y se funden en un dulce, erótico y delicioso beso.
Pero Sergio sabe que eso no es real. Son solo imaginaciones. Sabe que jamás besará sus labios.

Al fin y al cabo, Sergio no es gran cosa. No es muy alto, ojos marrones; algo típico, algunos granos alrededor de su rostro, pelo castaño… En resumen, uno cualquiera.
Muchos de los chicos de su edad le superan con gran diferencia.

Una lágrima comienza a descender desde sus ojos hasta la comisura de sus labios. Y otra. Y otra. Una tras otra van descendiendo hasta que Sergio se rinde y se derrumba. ¿A quién quiere engañar? Ya está harto de fingir que todo va bien, de ponerse una máscara y hacer que es feliz.
Y lo peor es que el muy imbécil se hace ilusiones todos y cada uno de los días que pasan. Se imagina cosas como  que todo eso puede ser real, a pesar de que sabe que no sucederán y que le hagan sufrir. Se hace daño a si mismo pero está dispuesto a pasar por ello, solo por Silvia.

Se siente como un imbécil pero la ama, y él, por amor hace lo que sea.
Le hace daño pero no piensa parar. Se podría decir que es un masoquista.

Algunos los llamarán tonto. Otros, loco. Otros ambas cosas, tal vez.
Pero esas personas no tienen ni idea de lo que Sergio siente por ella. No saben como se siente cuando la ve, cuando habla con ella, cuando la escucha reír, cuando le dice un simple ¡Hola, cari!; algo no tan simple para él.

Sergio ha llorado, reído, se ha alterado, relajado… Ha sido el más feliz del mundo y el más desgraciado. Y todo por ella.
Ha tenido miedo. Ha llegado hasta dolerle el corazón por un Quiero que seamos solo amigos o cuando le decía Te quiero aunque fuera para despedirse. Ha sentido como le clavaba esas palabras como si fuera un puñal que le atravesaba.
Es más, de recordar todo esto le duele.

Sergio la ama sobre todas las cosas. Hasta sobre si mismo. Sería capaz de dar su vida por ella. Prácticamente toda su vida gira en torno a ella.

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