La noche es de los poetas, las putas y de los que mueren de amor.

martes, 8 de enero de 2013

RALLAJOS QUE NOS DESCRIBEN P-2


A lo lejos, aparece una farola encendida y poco a poco, van apareciendo una a una formando un camino hacia lo que parece la segunda puerta que había visto anteriormente. Se acerca y junto a esta hay una mesita. Abre el cajón y ve otra llave y un papel. Lo lee: ‘¿Preparado?’. ¿Preparado para qué? No lo sabe, sin embargo coge la llave y abre la puerta. En este caso nada le absorbe. Entra directamente a otra estancia. Esta parece su nueva habitación. Tiene 12 años. Está frente al ordenador cuando aparece su madre y le dice que debería estar estudiando. Y comienza una de tantas discusiones que él tanto conoce, aunque esta vez, viéndolo desde ‘fuera’ se queda impresionado y dolido. No se había dado cuenta de lo mucho que se hacía daño a si mismo, ni el daño que le hacía a su madre. ‘Que cosas le decía, menudo estúpido era’, piensa. Se siente mal, dolido y culpable. Se da cuenta de lo estúpido, irresponsable, irrespetuoso y miles de adjetivos mas, que ha sido. Da gracias de no ser así ahora, pero no tarda mucho en darse cuenta de que no es así. La imagen cambia rápidamente y reconoce que se sitúa dos días atrás. Otra disputa con su madre. No hay día que no discutan y en realidad, aunque no lo diga, le duele. Comprende que no ha cambiado conforme la anterior situación que a penas unos minutos había contemplado. Ve como gritos sin sentido se alzan en el aire, como duras palabras salen de su boca hacia su madre. Piensa en todos y cada uno de los días que han sido igual que ese. Cada pelea, cada grito y cada palabra. Comprende el mal que lleva dentro. Y hasta hace poco no comprendía a su madre. Le da lástima que cuando llegue a casa, a veces, ni si quiera salude. Se tira al suelo y empieza a llorar. No entiende como ha podido ser así. No cree que se lo perdone jamás. Y le da miedo que todo siga. Quiere morir. Piensa que después de todo lo que ha hecho no merecería vivir. Pero no le puede hacer eso a su madre, a su padre, a su hermana, a su familia, incluso a sus amigos…

Su última lágrima cae al suelo y una línea recta de fuego aparece. Al final se encuentra la tercera y última puerta. Se acerca temeroso. No tiene fuerzas para continuar. A un lado hay otra mesita. Abre el cajón y encuentra lo mismo que antes; una llave y un trozo de papel. Pero esta vez hay algo diferente escrito. ‘¿Asustado? ¿Débil? Pues aún no has visto nada…’. Sin pensarlo dos veces abre la puerta. Está en la entrada de su casa, pero esta vez es todo muy distinto. Es como si fuese un infierno. Todo son rocas, oscuridad y fuego. Su madre está llorando en un rincón mientras él, con unos 20 años, se ríe de ella. Al ver esa escena, se derrumba y llora como nunca lo ha hecho. Entiende perfectamente lo que pasa. Es su futuro. Lleno de lágrimas, dolor y odio. No quiere eso. Ese no puede ser su final. Empieza a gritar y a llorar. Quiere salir de ahí y  no sabe cómo. Cierra los ojos fuerte y cuando los abre, ya no está allí. Se encuentra en el comedor y al otro extremo de la mesa hay otra llave y un papel. Lo abre y lee:

Todo lo que acabas de ver es tu vida. Tú y solo tú, has creado esto. Incluso esta especie de viaje a tus profundidades. Eres el autor de esta maravilla o este infierno, dependiendo de cómo se mire. Tú has escrito esta carta. Tú has creado estas llaves, puertas, pasillos y todo lo que ves. Te preguntarás por que tu apariencia es así. Verás, los rallajos y garabatos irregulares representan tus acciones, defectos, sentimientos y emociones. Estás perdido y por esto no son líneas perfectas. Y bueno, los agujeros negros en los ojos representan la puerta a tu realidad, a tus verdaderos deseos, a tu alma…Es por esto, que son infinitos como un agujero negro. Cambiar o no depende de ti y tú tienes la llave para hacerlo. Para que todo vuelva a ser cómo antes. La llave que acabas de coger abre una nueva puerta, la cuarta. Recuerda que si la abres y destruyes esta oportunidad, no habrá otra. Tienes 5 minutos para pensar lo que quieres, al pasar este tiempo, la puerta desaparecerá para siempre. Suerte, supongo.

No se lo puede creer. ¿Es una broma? Bueno, de todas formas le da igual. No quiere que su final sea así. Quiere cambiar, que todo vaya bien. Quiere ser feliz. Corre a la cuarta puerta, la mira y suspira. Introduce la llave y la gira lentamente. Cuándo la abre, una resplandeciente luz le deslumbra provocando que cierre los ojos, y cuando los abre aparece en su cama, es de día y está en casa. Comprende que es su oportunidad, y no puede desperdiciarla. 


2 comentarios:

  1. Cuento de navidad, Charles Dickens

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    1. Si, lo cierto es que la base está inspirada en este, pero le he dado un toque personal.

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